# Dossier 6 / EL RITMO (PRUEBA 5) / UNA PERCEPCIóN RíTMICA DE LA VIDA NOTAS RELACIONADAS     

Una percepción rítmica de la vida

>> Fotos Gustavo Gavotti
 

Tras dos meses de trabajo intensivo, la Compañía Buenos Aires Escénica volvió a estrenar una nueva experiencia de su Proyecto Pruebas. En este caso, partiendo de la certeza de que todo está atravesado por el ritmo, el grupo de artistas encabezado por Matías Feldman tomó al trabajo como el generador del ritmo en nuestras vidas.

 

“La percepción ordena combinaciones de sucesos, generando la sensación de ritmo. Este ordenamiento requiere una diferenciación de los sucesos. Si puedo diferenciar, puedo reconocer un determinado ritmo. Pero si no los podemos diferenciar, ¿percibimos, en cambio, textura? Nos propusimos una investigación específica sobre métrica, acentos, motivos, textura, regularidad, irregularidad”, explica Matías Feldman, dramaturgo, compositor y director de El ritmo para presentar esta nueva experiencia de Proyecto Pruebas.

Entre las particularidades del espectáculo se destaca la elección del microcosmos de una oficina, de un entorno laboral, para reflexionar sobre el trabajo como generador de ritmo en nuestras vidas: “Ante el avance del capitalismo financiero por sobre el industrial, sumado a las nuevas tecnologías, la tendencia pareciera ser la de diluir los horarios de trabajo en pos de una absoluta disponibilidad. Los bordes se disuelven, la forma se vuelve menos visible y esto promueve una modificación en nuestra percepción rítmica de la vida”.



De ese modo, El ritmo propone una mirada filosófica-escénica crítica frente a la llamada flexibilización laboral, tanto desde el relato –cuyos seres alienados, maquínicos y mecánicos no recuerdan siquiera quién es la señora mayor con la que trabajan– cómo en las operaciones técnicas a través de las cuales, mediante una suerte de fallas o cambios en los acentos, los ritmos y las velocidades, el espectador puede percibir un tiempo y hasta un sistema disfrazado de normal, de natural, volviéndose casi imperceptible de toda huella discursiva.

Durante la función los espectadores ríen mucho, inclusive de aquello que no puede llegar a normarse. Y tal vez tenga que ver con ese coqueteo al que invita la compañía en relación con la posibilidad de conectarse con el sentido.

Así, el elenco conformado por Guillermo Angelelli, Juliana Muras, Maitina de Marco, Ariel Pérez de María, Paula Pichersky, María Zubiri y Matthieu Perpoint afronta el desafío de sostener, durante más de una hora cuarenta, una constante y perturbadora tensión entre ritmo y relato. Allí donde pareciera que alguien podrá entender o comenzar a explicarse algo, todo estalla, vuelve al caos y abre nuevos sentidos.

Condenados a la repetición de una rutina, de sus ruidos, de sus movimientos, los personajes de El ritmo se encuentran imposibilitados de reaccionar frente a la muerte o a las partidas de los otros. Corren con un celular por el espacio, son capaces de disociarse al punto de perder toda empatía y sacarse una selfie sonriendo y abrazando a alguien que llora porque perdió a su marido. O enviar cuatro audios a través de whatsapp con el mismo tono a distintas personas. En medio de esta comunicación estallada, en la que ya nadie parece tomar decisiones, alguien propone “una protesta, un reclamo”. Pero todos se descostillan de risa frente al planteo y vuelven a ser obedientes eslabones de la infinita, intangible cadena de terciarización y precarización camuflada bajo el término modernización. “¿Qué es exactamente lo que hacemos acá?”. “¿Nunca le viste la cara nadie?”, se preguntan los personajes encerrados en una espiral en la que, al menos por el momento, pareciera no tener salida.


El Proyecto Pruebas lleva ya cuatro años de exploración de nuevas modalidades de producción y aproximación a los espectadores, a través de pruebas relacionadas con la percepción, los modelos de representación, los procedimientos escénicos, las convenciones y el lenguaje. Durante 2016 se presentaron en el Teatro Sarmiento la Prueba 1: El espectador, la Prueba 2: La desintegración, la Prueba 3: Las convenciones y la Prueba 4: El tiempo. Todas ellas están incluidas de alguna forma en esta nueva prueba, pues sus hallazgos operan influyendo tanto a la Compañía como al espectador.