Un catálogo de «bésames»

Por Ana María Stekelman >> Fotos Carlos Furman
 

Bésame se repuso con entrada libre en el Hall Central Alfredo Alcón. Su creadora, Ana María Stekelman, reflexiona sobre el espectáculo, donde se suceden distintas coreografías sobre versiones del bolero “Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez.

 


El bolero y los géneros populares
Trabajé mucho con el tango, soy una coreógrafa del tango moderno. Lo hice hace veinte años con Tangokinesis, compañía con la que viajamos por el mundo, investigando la fusión del tango y la danza contemporánea. Me  gusta lo popular, no se trata de “popular” o “clásico”. Cada género tiene su atractivo: el bolero es muy profundo también. La música de cámara por ejemplo, tiene cosas hermosas. Si bien el tango me acercó a lo popular, este interés no es nuevo. Había usado Elvira Ríos en Bailando en la oscuridad. Me gusta trabajar sobre lo que llevo conmigo, lo que tengo “puesto”. Soy de la época de la radio, del bolero. Por eso trabajo Bésame como si trabajara un Beethoven de cámara, que también hice con el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.

Bailar como cubanos

Las cosas que señalo a los bailarines salen de ellos. Cuando veo que se ponen muy clásicos, les digo: “háganlo como cubanos”, bailen como artistas de crucero. La mitad de los cantantes de las versiones de Bésame en el espectáculo son negros: Nat King Cole, Nina Simone. Hasta Fred Astaire, que cae siempre bien parado, puede ser una referencia. Me interesa el imaginario popular, pero no hago un espectáculo para que le guste al otro. Si después le gusta al otro es porque antes me gusta a mí.

Una orquesta trucha

Es muy tonto lo que voy a decir: siempre quise ser directora de orquesta. En Bésame tenía que unir las coreografías de las distintas versiones del bolero, y entonces se me ocurrió armar una orquesta de bailarines con las cosas más elementales: triángulos, panderos, melódicas. La propuesta sale de eso y de unir los boleros a través de esta orquesta trucha.

El espectador y la crítica

Me gusta usar todos los lenguajes que conozco y me interesan. Me parece importante que el público pueda relajarse y disfrutar de lo que ve. Hay que estar relajado para recibir. Personalmente soy muy crítica, y la crítica te arruina todos los espectáculos, te arruina el rol de espectador.

El catálogo

Les voy a explicar cuál es mi palabra: síntesis es lo que hago, catálogo. Tengo una obra que se llama Catálogo. Me gusta hacer catálogo de canciones, de imágenes. Hice una película que se llama Catálogo Pedro y Nora, que hicimos durante cinco años, sin dinero. Son distintas imágenes de Pedro y Nora, mis primeros bailarines de Tangokinesis. Creo que este espectáculo es un catálogo, es un archivo de Bésame. Soy muy fanática de los catálogos. Junto zapatitos de adorno, que no tengan una función, que no sean un cenicero-zapato, por ejemplo. Uno abre una revista de catálogos y hay carteras, vestidos, abrigos, joyas, agrupados en distintas páginas o secciones. Ayer mi amiga Diana Frey, quien me compartió el Bésame de Diana Krall, que abre el espectáculo, me trajo la versión de Petrucheli. A lo largo de los años, me siguen trayendo “Bésames”.