Una obra magnífica sobre el perdón

Por Laura Falcoff >> Fotos Gustavo Gavotti
 

Reproducimos la entrevista realizada con Mauricio Wainrot en 2006, pocos días antes de estrenar su versión de La tempestad de Shakespeare, hoy considerada una de las obras más destacadas en el repertorio del coreógrafo, que el Ballet Contemporáneo repone para su temporada 2018.

 

 

 

En 1984, Mauricio Wainrot, que entonces estaba al frente del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, estrenó una versión de Ana Frank. Esta obra marcó el inicio de su carrera internacional, a partir del momento en que Wainrot fue invitado a montarla en Suecia, y fue la primera de su producción que se basaba en un texto preexistente. “Comencé a trabajar sobre Ana Frank sabiendo que no quería que fuera una obra ‘bailada’ –comentó años más tarde–. En realidad, no quería que los bailarines se vieran como tales. La presencia de un bailarín, en ese contexto, me resultaba algo superfluo y artificial. Fue una búsqueda ardua, en la que sólo tenía claro lo que no quería.”
Ya de vuelta en la Argentina y nuevamente al frente del Ballet del San Martín, Wainrot trabajó a partir de otras fuentes literarias: Un tranvía llamado Deseo y Medea. Ahora, en el momento en que se hace esta entrevista, se encuentra montando una obra inspirada en La tempestad de William Shakespeare.

–¿Cuándo o cómo nació la idea de hacer de La tempestad un proyecto coreográfico?
–Las obras que surgen de un tema dramático generalmente dan vueltas en mí durante mucho tiempo. Vi una puesta teatral aquí, en el Teatro San Martín, hace unos años y pensé que era un texto muy apropiado para llevar a la danza. Me equivoqué totalmente. Es una obra que hay que pensar mucho desde qué lugar abordarla.

–¿Qué es, en principio, lo que más le interesó?
–Creo que La tempestad habla del perdón. Cuando uno es joven ve las cosas en términos de blanco o negro pero, a medida que va madurando, los grises comienzan a tomar preponderancia. El protagonista, Próspero, perdona y así, de alguna manera, se perdona a sí mismo. Es alguien que ha sido engañado, traicionado, desplazado, y la venganza que planea termina siendo un gran perdón. Supongo que el interés que me despertó la obra está relacionado con mi edad. Cuando cumplí cincuenta años creé El Mesías. Fue una época en la que me sentía muy bien, era un momento de plenitud y el agradecimiento que sentía por todo lo que tenía tomó forma en El Mesías. Ahora estoy cerca de cumplir los sesenta y me viene muy bien estrenar este Próspero de La tempestad porque, de alguna manera, me siento él.

–Esta inclinación por trabajar a partir de fuentes literarias, ¿cree que inicia una tendencia más firme en esa dirección?
–Soy un amante del movimiento, de las dinámicas, de la técnica; creo que un bailarín, sin todo eso, no es bailarín. Mi premisa es el movimiento y me gusta la danza abstracta, tanto que disfruto viendo una clase de la técnica que sea. Trabajar con personajes es una tarea más ardua pero también, en cierta forma, más comprometida. No parto de una música, como me ocurre con una obra de danza pura, que la inspiración puede venir de mi gusto por la música de Piazzolla. Aquí tengo que entrar en los personajes y en la historia.

–¿Cómo los llevó a la danza en el caso de La tempestad?
–Me encuentro todavía en los comienzos del montaje, con apenas veinte minutos armados de una obra que, calculo, va a durar alrededor de una hora y media. Tengo ya delineado un argumento pero hasta este punto es el propio montaje coreográfico el que va llevándome, como también el trabajo con los intérpretes me lleva en una dirección que a lo mejor no tenía prevista. Cuando un bailarín hace algo que me interesa también me interesa crearle una nueva situación. Me tomo las libertades más absolutas, no sigo el libreto de Shakespeare porque sería imposible y porque, además, nosotros no estamos lidiando con la palabra sino con las imágenes. Y en cuanto a los personajes, creé muchos que en el original no existen. La tempestad es un texto difícil; me gusta leer teatro, pero esta obra se hace compleja por la cantidad de roles que tiene; y como hay un único personaje femenino, Miranda, estoy inventando nuevos: las mujeres de la corte, las brujas, la madre de Próspero, que es mencionada en el texto pero no aparece como tal. Invento situaciones para incluirlas y me encanta hacerlo.

–¿Lo condiciona el hecho de que al tener que trabajar con toda la compañía necesite multiplicar los roles?
–No tengo que hacerlo, no me siento obligado. Me gusta, me parece un lujo contar una compañía como ésta.

–Alguna vez, antes de que apareciera la idea de La tempestad, ¿había querido trabajar sobre Shakespeare?
–El Ballet Real de Bélgica me había pedido un Romeo y Julieta pero fue durante un año en el que estaba muy comprometido con otras compañías y no pude aceptar. También me atrajo la idea de montar un Otelo pero tampoco se concretó. Querría alguna vez hacerlo pero como soy una persona naturalmente poco celosa me cuesta identificarme con este personaje.

–¿La música está decidida?
–Voy a trabajar con fragmentos de diferentes piezas de Philip Glass, más unos “puentes” que quiero encargarle a un músico que ya colaboró conmigo en Travesías.


Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín
Dirección artística Andrea Chinetti
Codirección Miguel Ángel Elías

La tempestad
Versión coreográfica de la obra de

William Shakespeare

Coreografía, idea y dirección general Mauricio Wainrot
Música Philip Glass
Reposición coreográfica Andrea Chinetti, Miguel Ángel Elías
Vestuario y escenografía Carlos Gallardo
Reposición del diseño de vestuario y escenografía Analía Morales
Compaginación musical Gustavo Dvoskin
Iluminación Eli Sirlin
Reposición de la puesta de iluminación Alberto Lemme
Dirección de arte de video Carlos Gallardo, Grupo Workplace
Dirección multimedia Ramiro Fernández, Javier Mrad, Diego Primero
Asesoramiento de mecánica escénica Duilio Della Pittima  


Próspero
Rubén Rodríguez / Matías De Cruz

Miranda
Sol Rourich / Ivana Santaella

Madre de Miranda
Eva Prediger / Sofía Menteguiaga

Antonio, Rey de Nápoles
Boris Pereyra / David Millán 

Esposa de Antonio
Carolina Capriati / Andrea Pollini

Fernando
Matías Iaconianni / Benjamín Parada

Alonso
Matías De Cruz / Damián Sabán

Calibán
Adriel Ballatore Crosa / Andrés Ortiz

Sycorax
Paula Ferraris / Carolina Capriati

Arieles
Sofía Menteguiaga / Flavia Dilorenzo 

Benjamín Parada, Michael Requena, Lautaro Dolz / Rodrigo Etelechea, Leandro Bustos, Darcio Gonçalez

Trínculo
Damián Sabán / Darío Calabi 

Esteban
Darcio Gonçalez /Adriel Ballatore Crosa

El mar, La corte, La tempestad, Náufragos y Brujas

Primer reparto:

Silvina Pérez, Fiorella Federico, Daniela López, Constanza Agüero, Agostina Scarafia, Brenda Arana, Lucía Bargados, Eliana Picallo

Rodrigo Etelechea, David Millán, Darío Calabi
 

Segundo reparto:
Sol Rourich, Ivana Santaella, Paula Ferraris, Eva Prediger, Flavia Dilorenzo
Boris Pereyra, Michael Requena, Leandro Bustos, Andrés Ortiz, Lautaro Dolz, Rubén Rodríguez

Duración: 150 minutos

Reposición: 14 de noviembre de 2018 

Sala Martín Coronado
Teatro San Martín