# Dossier 2 / CAE LA NOCHE TROPICAL / PUIG, LA VEJEZ Y LA FICCIóN NOTAS RELACIONADAS     

Puig, la vejez y la ficción

 

Pablo Messiez, director argentino radicado en España, presentó su versión escénica de Cae la noche tropical en la Sala Casacuberta. “Me encanta trasponer novelas. Creo que la dramaturgia contemporánea –no toda, evidentemente– está atrapada en responder a una agenda de lo que hay que hablar. Una buena novela, en cambio, permite un diálogo con otra hegemonía, que es la que generó ese texto”.

 

Desde que Pablo Messiez leyó Cae la noche tropical, supo que quería hacer teatro con ella. Tenía 16 años y todavía recuerda la emoción de salir de la biblioteca de Adrogué con “el nuevo de Manuel Puig”, la última novela del autor. Messiez, actor, dramaturgo y director argentino radicado en España, volvió sobre esta idea veinte años más tarde. “Conseguí la edición original, que tiene palmeras en la portada, y la subí a Instagram. Patricio Binaghi, quien es productor, venía siguiendo mis obras y acercó el proyecto al Teatro San Martín. Por otro lado, cada vez que volvía a la Argentina me encontraba con Leonor Manso, quien me dirigió en Esperando a Godot. Le acerqué esta propuesta y le encantó.”
El tiempo y la distancia, el punto vista y la necesidad de moverlo reaparecen en esta versión de Cae la noche tropical, que coincide con la celebración por los treinta años de su publicación. “Es una obra de mujeres intentando entender, cambiando literalmente su punto de vista, buscando su lugar en el mundo. Y encontrando la propia patria en el afecto”, afirma Messiez.

–¿Qué lo atrajo del material?
–El tema de la vejez y cómo uno va construyendo ideas a veces anclado en una ceguera. Uno da por sentado que a una edad las cosas son de determinada manera. Puig dice que la vejez es la edad épica por excelencia, en la que se establece un diálogo cotidiano con la muerte. “¿Muerte, puedo planear esto?” Ahora que está de moda ser joven y se busca lo “nuevo” –que es una idea que habría que discutir– me pareció estimulante volver a este Puig.

–¿La escena establece esta discusión?
–En esta historia, una mujer de 83 años decide desoír el mandato de los hijos para mudarse de país. Para nosotros implica hacer una apuesta radical por la ficción. Hay obras del llamado “teatro de auto-ficción” o de “teatro documental” que puedo disfrutar como espectador, pero me apena que la herramienta más poderosa del teatro, que es la palabra creando realidad, quede olvidada en un rincón. Hay un discurso actual que subestima como ingenuo a aquel que está restituyendo a la palabra su valor, y trata a la ficción como a los viejos. Puig necesariamente lleva a poner en valor la palabra y su potencia de sugestión, porque son personas contando cosas. Y en este caso, además, se trata de dos viejas, y de una mujer de más de cuarenta.

Cae la noche es una novela tramposamente teatral, construida a través de diálogos y cartas, ¿cómo fue volverla escénica?
–Puig trabaja con el chisme, en páginas que se van llenando de hojarasca y ruido. Hay un capítulo que los personajes leen revistas, casi como una clave de lectura de la novela. Hicimos un trabajo de gran condensación. En nuestra versión buena parte de la teatralidad está en la composición, en el modo en que los textos son encarnados en las actrices. La psicóloga, la vecina de quien se habla, está en un piso de arriba. Hay un trabajo de superposiciones de tiempo y espacio.

–¿Por qué eligió a Santiago Loza para compartir la adaptación?
–Quise compartir la culpa (risas). Me gusta mucho como autor, dirigí su obra He nacido para verte sonreír en Madrid. Nos conocimos y nos entendimos muy bien.

–¿Cómo trabajaron en la construcción del texto?
–El primer bloque grande y difícil lo hizo Santiago, nos pusimos de acuerdo en qué tramas queríamos dejar afuera. Santiago hizo una condensación de material enorme, manteniendo la estructura de diálogos y cartas. Después, convertí las cartas en dispositivos distintos: un llamado telefónico, una escena. No nos interesaba hacer una obra epistolar. Finalmente, Leonor Manso, Ingrid Pelicori y Fernanda Orazi opinaron sobre el material, hubo mucha implicación de las actrices. Con ellas volví a verla desde una nueva distancia. Todo el mundo tiene su versión ideal de esta novela, que siempre es mejor poder discutir. Hay un terreno riquísimo en la literatura para la ambigüedad, el lector no sabe cómo son esos cuerpos y voces. Pero el teatro encuentra su riqueza en la posibilidad de superponer, de condensar o expandir tiempos y en el fenómeno tan misterioso de la encarnación.

–Su puesta de He nacido trabajaba sobre una matriz melodramática, ¿sigue insistiendo esa preocupación?
–Me fascina el melodrama, cuando escribo también hay un componente melodramático. La música en Cae la noche… está muy presente. Estoy trabajando con Carmen Baliero, quien compuso boleros que parecen dos clásicos de los años cuarenta. Aunque se mencionan los ochenta, no están definidamente en una época. Pienso en estas señoras y me aparece un imaginario setentero. Con Renata Schussheim acordamos crear un tiempo para la ambigüedad, donde puedan resonar los textos en presente. El vestuario es de entonces y es de ahora.

Messiez está buscando una actuación que dialogue con la tradición del actor popular argentino. “Vengo de hacer Lorca en Madrid y leyendo entrevistas a Federico y ahora, encontrándome con las de Puig, veo que ambos comparten este deseo de hacer obras populares, pero sin que las lógicas del mercado intervengan en lo artístico. Es una combinación poco frecuente. Y cuando se da, es una maravilla. En la música popular se observa mejor: ideas complejas expresadas con sencillez, que tocan miles de cuerpos. En el teatro se ve menos, pero vale la pena intentarlo.”

–¿Qué nos puede anticipar del dispositivo escénico?
–El espacio muestra a la vez un interior y un exterior. También allí hay ambigüedad. La obra es muy estática. Hay una apuesta radical a que sea la voz la que se mueva y cree los espacios. Es un espectáculo también sobre lo lindo que es escuchar que te cuenten historias. La idea no es poner a una actriz a actuar lo que la otra cuenta, sino que todos podamos ser un poco el que escucha.


 

Cae la noche tropical

Autor Manuel Puig
Versión escénica Santiago Loza, Pablo Messiez

 Elenco
Nidia Leonor Manso
Lucy Ingrid Pelicori
Silvia Fernanda Orazi

Voces en off
Ñato Javier Rodríguez Cano
Comisario de abordo Lalo Rotavería

Música original y puesta de sonido Carmen Baliero
Iluminación Gonzalo Córdova
Vestuario Renata Schussheim
Escenografía Mariana Tirantte
Dirección Pablo Messiez

Duración: 105 minutos

Estreno: 20 de octubre de 2018

Sala Casacuberta
Teatro San Martín