# Dossier 5 / EL FUTURO DE LOS HIPOPóTAMOS / LA SUPERVIVENCIA EN EL FUTURO NOTAS RELACIONADAS     

La supervivencia en el futuro

>> Fotos Gustavo Gavotti
 

A pocas semanas del estreno, irrumpimos en uno de los ensayos del Grupo Krapp en el Teatro de la Ribera
para preguntar a sus integrantes sobre el proceso de creación de su último espectáculo.

 

LUCIANA ACUÑA EL FUTURO DESPUÉS DE LA MUERTE

Lo primero que surgió a la hora de empezar a armar la obra fue la idea de futuro. Por un lado, el concepto hacia dentro del grupo, luego de lo que parecía su final (ya habíamos ensayado la representación de la muerte en Adónde van los muertos Lado A y B) y también una imagen del futuro más amplia: el de la humanidad, pero no uno de décadas sino uno mucho más distante: ¿cómo sería el futuro de acá a miles y miles de años? Porque lo que sucede muchas veces con el futuro más o menos cercano es que se vuelve presente real con una rapidez pasmosa. Por eso hicimos el proceso inverso: pensar en el pasado remoto, en la distancia entre la primera forma del hombre y nosotros, para luego proyectar esa misma distancia hacia el futuro. Entonces se vuelve bien difícil, casi imposible de imaginar, porque ese futuro resulta tan abierto que puede significar todo o nada. ¿Cómo sería la anatomía de ese hombre, su lenguaje, las relaciones humanas? Con esas premisas pensamos la escenografía y el vestuario, como una especie de teoría de la evolución pero al revés, como si fuese un círculo, un retorno a lo animal. Y así fueron apareciendo conceptualizaciones que no necesariamente se ven en la obra, sino que funcionan hacia el interior del grupo. Y pensando en el futuro se fue armando un vestuario que es una mezcla de todas las épocas, de muchas culturas y hasta religiones.

LUIS BIASOTTO COMO UNA BALLENA EN LA PLAYA

El cambio en el tipo de producción del espectáculo, contando con las posibilidades que brinda la estructura de un teatro público, condiciona sin dudas el tipo de formato y también la forma de trabajar, en cuanto a los tiempos y a las posibilidades de prueba y error. Estamos acostumbrados a probar todo, a no dejar pasar nada. Y ahora, en ese sentido estamos más “a ciegas”, con menos comprobación y mayor riesgo, de alguna manera. Verse en el futuro fue un motivador, un disparador que queda en nuestro interior. Pensamos en lo social, el clima, el tiempo, la comunicación interpersonal, el sexo… No lo sabemos, pero hay una materialidad de la historia de cada uno de nosotros como entidad. Pienso que en los últimos espectáculos de Krapp el cuerpo ya no ocupa un lugar tan importante, sino que va apareciendo otro discurso, un elemento diferente: estamos dejando abierto el campo y en la obra aparece una neblina que le resta claridad. Imagino una playa con una ballena de chocolate a tamaño real. Si la dejás mucho tiempo bajo el sol, la ballena se derrite. Si la mordés, comprobás que es muy rica, que está buena, pero va desapareciendo su forma. Si la empujás al mar, se pierde. Hay algo de eso que es inaprensible pero que existe. Es como el viaje de Alicia en el País de las Maravillas: te perdés, pero alegremente… tenés miedo, pero es fantástico. El espacio representa también nuestra idea un poco delirante del futuro, porque la escenografía está pensada a partir de una intención de movilidad así como los objetos que circulan de manera autónoma sobre el escenario, sin que nadie los mueva. Objetos que arrastramos por la vida, cosas que representan casi una carga personal, como un pino de Navidad que te acompaña donde vayas.

 

 

EDGARDO CASTRO LA ACTUACIÓN EN EL FUTURO

Si pienso qué es lo diferente de una obra como El futuro de los hipopótamos en relación con nuestras propuestas anteriores pienso en que estamos probando una forma de actuación distinta, algo que está como vaciado, que es mucho más contemporáneo, una búsqueda de interpretación más esencial que en nuestras obras anteriores, que estaban más emparentadas con el estilo de actuación propio de los años ochenta y los noventa. Ahora lo veo más llano, simple en el buen sentido, más personal, trabajando desde la sensibilidad de cada uno. En relación con la idea de partida del espectáculo, también nos preguntamos cómo sería la actuación en el futuro. Y cómo se darían las relaciones entre las personas, teniendo en cuenta los cambios vertiginosos de los contextos sociales, culturales y políticos en los últimos años y cómo estos han influido en las conductas de las personas… por no hablar de la sexualidad. Todo está atravesado por estos imaginarios y fantasías. Y en esa trayectoria está incluida la propia existencia de este grupo que posee una dinámica de funcionamiento muy personal, desde el comienzo hasta hoy, cuando los cuerpos son muy distintos y nos han pasado tantas cosas raras.

FERNANDO TUR LOS SONIDOS DEL FUTURO

Esta vez tomamos un camino distinto, con otras complicaciones. La forma de crear es la misma, que es la nuestra, la que venimos adquiriendo con el tiempo en Krapp. Pero buscando nuevos horizontes, porque cada obra nos plantea un mundo distinto y eso nos obliga a buscar por otros lados. Sabemos que debemos estar abiertos y no aferrarnos a lo conocido, porque uno naturalmente tiende a repetir, es algo que viene con la naturaleza humana. En cuanto a la música, lo diferente es que se va componiendo en vivo, mientras transcurren los ensayos, algo que resulta innovador dentro del grupo. Hemos armado un estudio dentro de los ensayos, más allá del material que pruebo en mi propio estudio de grabación y que después también se suma. Estamos usando maquinas de ritmo, computadoras, un teclado bien de los noventa. En cuanto al estilo podría definirse como electrónico, con bastante mezcla, pero no lo que se escucha ahora sino más en sintonía con la experiencia electrónica de los ochenta y los noventa. Y es bastante mono y no tan cromático.

N. de R.: Ausente con aviso Gabriel Almendros, el quinto jinete de Krapp, en reposo por una lesión sufrida durante los ensayos.