# Sumario / EL DETRáS DE ESCENA DEL DETRáS DE ESCENA

El detrás de escena del detrás de escena

>> Fotos Gustavo Gavotti
 

NACIONALES POR LA COMPAÑÍA NACIONAL DE FÓSFOROS
Cristian Palacios (autor) y Paula Brusca (directora), al frente de la Compañía Nacional de Fósforos, estrenan nuevo espectáculo: una divertida y mordaz experiencia que desnuda la cocina del mundillo teatral y con la que sus creadores parecen buscar hacer catarsis de su propio paso por la gestión pública. TEATRO registró algunos de los ensayos del grupo y esta nota revela parte de esa intimidad.

 

 

Martes 21 de marzo

En el subsuelo del edificio de la Casa de la Cultura (ex La Prensa) hay muchas sillas desparramadas: se trata del espacio en el que se ensaya Nacionales. Pasaron apenas diez minutos de las nueve de la mañana y aún es posible ser testigo de un clásico en la intimidad de los actores: hablan de sus vidas, del clima, de política y del vestuario de la obra. Todo en simultáneo y sin confundirse. Mientras uno muestra una agenda improvisada en unas hojas de cuaderno, otro toma una medialuna, que yace solitaria sobre una servilleta en el centro de la mesa. Y de pronto esa medialuna podría leerse como un símbolo: en muchos elencos hay un borde muy elástico en la propiedad individual, y este colectivo no es la excepción a compartirlo todo. (Más tarde algo de esta entrega y generosidad podrá verse en escena).

En la mesa también hay mate, paquetes abiertos de galletitas y mochilas, pero los actores ya están en el otro lado del espacio repasando el texto y estirando sus músculos. Relajada, informal y muy rigurosa, la directora Paula Brusca, sentada en el piso, en medias, con la ternura postural de una niña y la agudeza de quien realmente conoce su oficio, da algunas indicaciones: “No te pongas las manos en los bolsillos, gesticulá mucho, dibujámelo con los brazos, soltáte”. Hoy trabajarán las primeras cuatro escenas de la obra de Cristian Palacios, quien está presente y aprovecha para develar a los intérpretes un guiño que hace el texto a Esperando a Godot de Samuel Beckett.

“No vengo con los ensayos totalmente planificados, pues estamos en la etapa de armar los personajes y sus conexiones, de ocuparnos de lo actoral más que la puesta en escena en sí”, explica Paula Brusca. “Así será mientras no tengamos el espacio, los elementos, el vestuario, la escenografía. A partir de lo que cada actor tiene para brindar, quiero que trabajemos en cómo son y cómo se relacionan los personajes”. En medio de esas exploraciones, hoy Brusca se encontrará con varios descubrimientos importantes: cierta química que existe entre los personajes de Susana (Paula Beovide) y Pablo Di Piero (Hernán Vásquez), o la paradoja de que Pablo Lorenzano (Mariano Bassi) le diga “payaso” a Heródoto (Enrique Federman), habiendo sido Bassi alumno de Federman fuera de la ficción, por ejemplo.


Miércoles 22 de marzo

Uno de los actores hizo un pan para compartir con sus compañeros, la directora, la asistente y la productora. Entonces, antes de comenzar a ensayar, todos van pasando por la mesa a tomar un pedazo, sin ser conscientes de la imagen ritual de procesión posmoderna que generan en quien observa. “Cristian escribió Nacionales hace dos o tres años”, señala la directora. “Siempre me interesó dirigirla para reírme un poco de mi doble rol de gestora y directora de teatro. Él se la propuso a Eva Halac y ella también se sintió identificada en su tarea, repartida entre la gestión y la realización, en la doble labor de dedicarse a hacer y a que se haga, a las que concibo como complementarias”. Además, describe cómo se conformó el elenco: “Eva propuso a Enrique, a quien asistí en una obra cuando me empezaba a interesar en la dirección, así que me parecía un buen reencuentro porque aprendí mucho de ese momento; a Mariano lo conozco hace mucho y me interesa su trabajo como clown; con Paula trabajamos en el Instituto Nacional del Teatro, y me parecía muy bueno que se visibilice en otro contexto de producción diferente a los que había transitado; con Hernán nunca había trabajado pero me interesaba hacerlo; y a Gustavo (Bendersky) sí lo conocía. Es bueno tener la oportunidad de pasar por la experiencia del teatro oficial, que cuenta con mejores condiciones de trabajo que las del circuito independiente, donde muchas veces deben ocuparse de otras tareas además de la actoral”.


Como sucedió en la jornada anterior, el elenco realiza una pasada de las primeras escenas del espectáculo, en las que  los personajes discuten acerca de puestas, textos, actuaciones, y –en el fragor de la pelea– llegan a enrostrase haberse quedado dormidos en un espectáculo, y hasta se acusan de no saber separar una relación amorosa con un artista a la hora de evaluar su obra. “¿Pero entonces cómo hacemos?”, se pregunta uno de ellos, los cinco jurados de una Muestra Nacional de Teatro en el interior de la provincia de Buenos Aires, en su lucha desesperada por decidir qué obra es la ganadora. “Porque en el fondo no se trata solamente del teatro, de tal o cual lenguaje o estética dentro del teatro, sino de la perpetua lucha de los hombres por darle algún sentido al mundo que nos rodea”, explica Palacios acerca de su más reciente pieza.

Dado que los primeros ensayos estuvieron orientados a un trabajo de mesa, en este sexto encuentro los actores pueden dedicarse de lleno a poner el cuerpo. Y la escena 6 es un claro ejemplo de esta instancia: “Está planteada como una escena de clown, de comedia de cine mudo, y se hace dos veces a lo largo de la obra. Por lo tanto, mientras la trabajamos sabremos cómo se repetirá más adelante”, detalla Brusca. Y agrega: “Es como si pasáramos letra, pero físicamente”. Para eso, Enrique Federman abandona momentáneamente su lugar en escena para ayudar a la directora con esta escena de movimientos “mecánicos, rítmicos, maquínicos”, marcando en cuatro tiempos y en cámara lenta secuencias que repiten ¿ocho? ¿nueve veces? Es fácil perder la cuenta con actores incansables.  Luego, mientras los actores reflexionan acerca de si es bueno o no que pasen algunos días entre un ensayo y otro, Mariano habla de Joaquín Phoenix: ¿Sabrá que se le parece bastante?


Jueves 23 de marzo

Mientras repasan las escenas de los dos ensayos anteriores, los actores reciben nuevas marcaciones de su directora, quien reconoce que comienza a necesitar ubicarse en el espacio con  los objetos, para “poder llegar a visualizar la totalidad”. A diferencia de otras obras que montó, el texto de Nacionales no se desarrolla de manera cronológica, sino que sus escenas se corresponden cada una, de manera levemente aproximada, con una estética de las tantas que componen el universo teatral de nuestro país. Por esa particularidad, se percibe a sí misma como una armadora del rompecabezas que da coherencia a la fragmentación: “Siempre utilizo esa metáfora, mi tarea es muy lúdica. Por otro lado, el espectador también terminará de armar ese rompecabezas, el que yo quiero o tal vez otro”. Para ella, el rol del director es más cercano al de un coordinador que al de una autoridad: “Se trata de entender que en el equipo tenemos distintas responsabilidades y no distintas autoridades”. Y en ese carácter de cierta horizontalidad, la tarea parece estar facilitada por un autor generoso: “Cristian no encorseta el texto, sino que permite que una escena se corte si el director lo considera, porque para él la obra se termina de escribir en escena”. Paula Brusca se propuso, en su primera semana de ensayos, tener el esqueleto de una pasada completa de la obra. Todo parece indicar que lo logrará.



 

CICLO DE MERCURIO

Mercurio: como el planeta próximo al sol, como el elemento plateado, como el dios Mensajero del Pensamiento. También como el personaje de Romeo y Julieta de Shakespeare: libre, aventurero, valiente, audaz y, además, disparador de la Tragedia.

El Ciclo de Mercurio (así bautizado por el dramaturgo y director Luis Cano,  quien es además su padrino) se propone montar un espacio de experimentación en un escenario convencional –como el del Teatro Regio–, con una maquinaria impensada para las salas del teatro independiente. El ciclo, inaugurado en 2016 con Un mechón de tu pelo del grupo Ácido Carmín, ofrecerá tres producciones por temporada, siempre los días miércoles, acompañando en la cartelera a otro espectáculo que realizará funciones de jueves a domingos.

Nacionales es la segunda experiencia del Ciclo de Mercurio que continuará en 2017 con Venus Roja de Maruja Bustamante y ¡No va más! de Enrique Federman.